Motocicletas eléctricas en pos de la potencia y velocidad de las convencionales

Con una aceleración muy rápida y un ronroneo similar al de un motor a reacción, las motocicletas eléctricas de empresas tan conocidas como Harley-Davidson, Yamaha y Alta Motors, entre otras, están dispuestas a demostrar que también pueden ser geniales de conducir.

A la caza del mercado

La nueva generación de motocicletas eléctricas tiene como objetivo ganar el corazón de todos, incluso de los fanáticos más intransigentes, conquistándoles con potentes motores que si bien dependen de una batería, pueden acelerar más rápido que las motos tradicionales

Hay algunas características que hacen de una motocicleta una motocicleta y eso es innegable: largos tubos de escape, profusión de cromados, una buena cantidad de fibra de vidrio con forma aerodinámica y por encima de todo, un motor potente y retumbante.

En estas premisas parece ser que se han basado los diseñadores, constructores y fabricantes de las nuevas motocicletas eléctricas, dado que salvo que no echan humo contaminante, requieren menos mantenimiento y la mecánica es más sencilla, las demás características las cumplen a la perfección y hasta con creces, en algunos casos.

Con una aceleración casi instantánea, un sonido que se parece mucho al de una turbina de chorro y un andar suave y sin vibraciones, las motocicletas eléctricas están comenzando a marcar diferencias, en un mercado de corte bastante tradicional.

Incluso las empresas constructoras de motocicletas más antiguas y de mayor arraigo en el mercado mundial, como Harley-Davidson Inc. o Yamaha Motor Co. también han entrado en el juego. De hecho, ambas dieron a conocer sus modelos Concept, que probablemente en unos años se vean en todas las carreteras.

No hace mucho tiempo, las únicas motocicletas accionadas por batería eran prototipos casi artesanales, construidos en garajes y que se parecían más a un proyecto científico, que a un vehículo práctico para moverse por las calles y carreteras del mundo.

Novedosas, pero no tan diferentes

Lo cierto es que en pocos años el panorama ha cambiado de forma muy drástica. Gracias a ello hoy en día es posible elegir entre diseños de vanguardia, acabados perfectos, distintos sonidos y cientos de extras, que hacen de la conducción de una motocicleta eléctrica un placer de los buenos.

Hablamos de vehículos que le dan a su propietario o usuario la posibilidad de disfrutar de la velocidad, sin la complejidad mecánica y sin aumentar su propia huella de carbono, con el único inconveniente de que aun resultan más caras que las convencionales.

Las motocicletas eléctricas cuestan más que su contraparte que consume gasolina y está similarmente configurada, principalmente debido al alto precio de las baterías y a que muchos fabricantes limitan la velocidad máxima a las 100 mph (160 Km/h) para preservar el motor y prolongar la vida útil de la batería.

Esto es por la simple razón de que las motocicletas eléctricas consumen mucho más corriente cuando circulan a altas velocidades y de forma sostenida, que cuando lo hacen en plan paseo o traslado, dentro de las zonas urbanas.

La ventaja que acaba por compensar y hasta las hace ser más baratas a largo plazo es que el trabajo y la inversión de mantenimiento es prácticamente cero, lo que implica olvidarse de los cambios de aceite, filtros, válvulas, etc. y en la conducción tampoco hay que preocuparse de las marchas, porque la gran mayoría no tiene transmisión.

En general las motocicletas eléctricas son enchufables, por lo que para recargarlas solo hay que tener a mano un tomacorriente doméstico y esperar el tiempo que según las indicaciones del fabricante requiera cada paquete y el costo acaba por ser mucho menor que el de combustible.

Conclusión

En definitiva: las motocicletas eléctricas vienen “pisando fuerte” y como en todo, cuanta más aceptación tengan, más rápido disminuirán los costos de fabricación y más accesibles serán, por lo que en poco tiempo los expertos vaticinan que estaran circulando por doquier.