KillaJoule: la motocicleta eléctrica más rápida del mundo

En agosto de 2014, la KillaJoule demostró ser la motocicleta eléctrica y el sidecar de cualquier tipo, más rápidos del mundo, cuando alcanzó la friolera de 389.3 kilómetros por hora, corriendo en las salinas de Bonneville.

Un récord histórico

Es importante destacar el detalle de que sea de “cualquier tipo”, dado que esta fue la primera vez desde 1899, que un vehículo eléctrico superaba la velocidad de cualquier otro, incluidos los de combustión interna.

Lo irónico es que allá por fines del siglo XIX, la mayoría de los vehículos, incluidos los más rápidos eran eléctricos y estaban alimentados a baterías, pero cuando se desató la fiebre de los combustibles en base a petróleo, todo cambió.

Lo volvió a hacer

En agosto de 2016, Eva Hakansson y su motocicleta eléctrica KillaJoule con forma de bala, volvieron a  romper su propio récord, al alcanzar una velocidad de 248,700 mph. Lo más sorprendente es que lo ha hecho en un vehículo sumamente simple y ecológico.

Y es que la KillaJoule se compone de una batería basada en la química de iones de litio, un motor, un poco de electrónica para darle potencia y un acelerador. Y las ruedas, por supuesto, que son las que le dan movilidad a la carrocería.

 

Hay quienes le dicen a Eva que en realidad lo que ella conduce es un taladro inalámbrico, pero a una velocidad de vértigo; a lo que la piloto suele contestar que es posible que lo parezca, por la forma de la KillaJoule y gracias a sus 400 caballos de fuerza.

Las especificaciones actuales muestran que la máquina no está impulsada por un sobrealimentado Dremel, sino por un motor eléctrico EVO AFM-250 que produce 500 caballos de fuerza, provistos por el poder de litio nano-fosfato, 400v y baterías de 19kWh, sumados a dos controladores de movimiento Rinehart Sistema PM100. El conjunto mantiene el poder bajo control y limitan la potencia a 400 HP.

El resto de la KillaJoule es bastante más tradicional, con un largo de casi 6 metros, es un tubo fabricado de acero al cromo-molibdeno, con suspensión del tipo Springer en el frente y según explica Eva, un “equipo de música clásica” en la parte trasera.

Y va a por más

Para Eva solo hay un propósito por el que está segura que valió la pena construir y conducir el KillaJoule: mostrarle al mundo que lo ecológico también puede ser rápido y atractivo. Y promete ir a por más récords, porque asegura que su motocicleta eléctrica aún tiene mucho que demostrar.